Un alcance que se puede leer
Antes de empezar pedimos medidas, fotografías útiles, cantidad y fecha deseada. La propuesta distingue lo incluido, lo que debe preparar el cliente y las decisiones que todavía están abiertas. Si una muestra o visita evita un error costoso, se incorpora como una fase propia.
Durante el trabajo usamos una ficha compartida. Allí quedan las referencias, el estado, cualquier ajuste aprobado y el siguiente paso. El objetivo no es añadir burocracia, sino evitar que una decisión importante quede enterrada en mensajes separados.

